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LA VEDA DE TRUCHAS EN EL PERÚ

Por Luis Ríos

Durante los últimos meses, he venido leyendo y escuchando muchos argumentos, tanto en favor, como en contra de las vedas establecidas para la trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss) en el Perú.

 

El primer argumento que salta en la discusión respecto a las temporadas de vedas de la trucha arcoíris, es que se trata de una especie exótica e invasiva, que ha eliminado a las especies nativas que habitaban los cuerpos de agua donde hoy se encuentran las truchas, y por tanto no mereces ser protegida, sino más bien exterminada. Es cierto, la trucha es una especie que llego al Perú, alrededor de 1928. Las primeras truchas llegaron de los Estados Unidos a los ríos de la cuenca del Mantaro, para ser utilizadas en pesca deportiva. Como resultado del éxito de su adaptación a las agua de la sierra, las truchas se trasladaron a diferentes cuerpos de agua del país, primero con fines de investigación y luego para criarlas como fuente de proteína y desarrollo económico.

 

Desde entonces la trucha se ha convertido en un valioso recurso para las poblaciones alto andinas. Es una fuente de proteína importante, y mucho más productiva que la oferta natural que existía en sus cuerpos de agua.  La trucha ha llegado a ser tan importante, que se ha convertido en un componente importante de la gastronomía en la sierra, pues siendo honestos, quien no ha ordenado una buena trucha frita, en sus viajes a las montañas. La importancia que las poblaciones locales le dan a la trucha, podemos verla reflejada en muchas de sus plazas, donde este recurso ha quedado bien representado.

 

En efecto, es cierto que la trucha es una especie exótica, altamente voraz, que elimina a toda la competencia natural de los cuerpos de agua donde es introducida y al mismo tiempo, es un recurso altamente valorado para la poblaciones de la sierra peruana, tanto para su alimentación como para la generación de recursos económicos en las mismas. Entonces, la realidad de la trucha no es blanco o negro, sino un buen matiz de grises, donde encontrar una solución para todos, es un tema complicado. Es ahí, donde una herramienta de manejo, como la veda, se vuelve necesaria de aplicar. La veda es una herramienta para manejar poblaciones silvestres de animales, en resumen, es un periodo de tiempo, donde se prohíbe la extracción de individuos, para asegurar que la población se recupera, que los individuos se reproducen, para asegurar que esa población especifica sigue siendo productiva. Es una herramienta que ha sido aplicada con éxito, en muchos casos de manejo de fauna, y su efectividad es innegable. 

 

En el caso específico de la trucha, las vedas tiene el propósito de proteger la reproducción de la especie. Si uno revisa el informe de IMARPE de 2019, se explica claramente que las vedas se han establecido a solicitud de las poblaciones locales, a fin de proteger la especie, quienes reportan capturas informales, desordenadas y en exceso. Y sobre la base del conocimiento actual que maneja el IMARPE, se establece esta veda con la información de las temporadas de reproducción en otras regiones, pues para la región Lima, no se han desarrollado estudios específicos, y justifica el periodo de veda bajo un enfoque “Precautorio”. El enfoque precautorio supone la aplicación de una previsión prudente, dadas las incertidumbres de los sistemas pesqueros y la necesidad de adoptar medidas aun con conocimientos insuficientes. Es decir, que al no contar con información específica en los cuerpos de agua de algunas regiones, como es el caso de Lima, se aplica una medida de precaución, como la veda, sobre la información de otros lugares, hasta que, se haya generado dicha información. Otro dato interesante de este documento, es que se establece una talla mínima de captura, para la trucha arcoíris en 25 cm.

 

Con esta información presente, uno puede justificar la necesidad de una veda. El recurso si está en riesgo, pues existe pesca ilegal y sin control en algunos cuerpos de agua. Claro, esto quizás no ocurre en todos los cuerpos de agua, pero quizás aquellos que son de importancia para algunas poblaciones, si lo estén. No perdamos de vista, que si bien para muchos pescadores deportivos la medida es exagerada, al final de cuenta, nosotros no dependemos de este recurso, lo pescamos únicamente por placer.  Y de hecho, yo he visto como en muchos lugares de la sierra, y especialmente en la de Lima que es ampliamente visitada por turistas, muchos practican la pesca por recreación, sacando peces de todo tamaño y sin devolver los individuos capturados y al final de su paseo, están buscando regalarlos a los pobladores locales, porque ni siquiera quieren comérselos. Esto le he visto también en pescadores “deportivos”, que al final de su jornada de pesca, no saben qué hacer con todo el pescado que han sacado. Con este tipo de prácticas, es muy fácil destruir la capacidad de un cuerpo de agua de ser atractivo para la pesca, pues en el corto plazo, veremos que solo es posible capturar peces pequeños, y no hay que imaginárselo, sino vean las aguas del rio Cañete a la altura de Huancaya.

 

Más aun, los pescadores deportivos, casi nunca pagamos algún tipo de derecho por pescar, y en el caso de la trucha, lo hacemos en cuerpos de agua, donde no hemos sido nosotros, los que hemos sembrado las truchas, probablemente esto fue responsabilidad de algún grupo local. No generamos ningún tipo de pago, que pueda servir quizás, para estudiar la reproducción de la trucha en ese cuerpo de agua y establecer con ello, un periodo más corto y exacto que proteja el recurso.

 

Si no respetamos las vedas, y no apoyamos el manejo de los cuerpos de agua para su pesca, lo que va a suceder, es que esos cuerpos se van a abandonar y luego, los pobladores locales, buscando la seguridad de su sembrío de truchas, busque una laguna nuevas, más alejada o fácil de controlar para ellos y ahí introducirán la trucha, propiciando la desaparición de las especies nativas de ese cuerpo de agua. Cuidando los cuerpos de agua que ya tienen truchas, con medidas como las vedas, de una manera nos aseguramos de que no se introduzca en nuevos cuerpos de agua. Si lo que realmente nos preocupa de la existencia de la trucha, es la desaparición de especies nativas, debería ser nuestra obligación, cuidar la trucha y asegurarnos de que los cuerpos de agua donde se cría, son rentables para aquellos que las sembraron y las manejan.

 

Otro argumento, con el que he me encontrado, en contra de las vedas, es que las han puesto “justo en el único y mejor momento para pescarlas”, lo que tampoco es cierto. La trucha se puede pescar todo el año. Es cierto que en la temporada de lluvias (Diciembre a Abril), es más complicado, justamente por las lluvias, que cierran carreteras en el Perú, y porque en la sierra, una tormenta eléctrica es extremadamente peligrosa, sin embargo, se puede. Luego de la temporada de lluvias, de abril a setiembre, vienen las vedas, en diferentes regiones, y este es el periodo que molesta, pero tampoco es la mejor temporada, pues es también la temporada de heladas en la sierra. Las heladas meteorológicas generalmente inician en abril y terminan en setiembre, alcanzando su periodo más frío y es más frecuente en los meses de junio y julio. El descenso es más intenso se registra en las noches y en la madrugada antes de salir el sol con condiciones de cielo despejado o escasa nubosidad. Entonces, hacer un viaje de pesca, en temporada de heladas, es una locura.

 

 

De manera adicional, las vedas están establecidas por Resoluciones Ministeriales del PRODUCE, eso las convierte en Leyes, y por tanto, sobre todo los pescadores deportivos, debemos cumplir la ley, sea que nos guste o no. Y si no nos gusta, o consideramos que esta puede aplicarse de una manera más eficiente o simplemente mejor, deberíamos apoyar la generación de la información que permita sustentar un cambio de este tipo en la ley, deberíamos apoyar a los estudios sobre temporadas de reproducción, y al afinar estos periodos, solicitar un cambio de la ley, basado en hechos confirmados y generados de una manera adecuada. No es algo difícil.

 

Finalmente, para el año en curso, PRODUCE para el año en curso, solo tiene establecidas vedas en cinco regiones. Cuatro de ellas, son vedas que se establecen para todos los años (Puno, Arequipa, Junín y Cajamarca) y una de ellas, la de la Región Lima, se ha establecido únicamente para este año. Hay otras regiones, que nunca han tenido vedas, y otras que han tenido vedas en años anteriores, pero que para el 2019 no tiene vedas vigentes, así es que, si no pueden esperar que finalice el periodo de vedas en su región, pues bien pueden visitar otras regiones donde este año la pesca de truchas está libre de vedas. ¡Buena pesca!

La Veda de Truchas en el Perú: Artículos de noticias
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